
Los testigos de Pierre Gonnord no fueron pasivos ante la cámara, decidieron contra-atacar. Con una mirada el observador se convierte en el sujeto de la foto. Esta gente conoce tus secretos y está lista para confrontarte sin cuartel. Gonnord rescata personas del anonimato de las grandes urbes y les concede un foro para dar a conocer su experiencia de vida, hostil y frágil.









