En 1957 era normal que un niño estuviera interesado en convertirse en minero. Después de todo, en ese entonces parecía que todo podía ser hecho de carbón. Hoy esas aspiraciones nos parecen un poco extrañas, dejamos atrás el carbón como materia prima para casi todo y escogimos el petróleo. Más allá de todo discurso ecológico-ideológico que pueda iniciar por esto, “I Want to be a Coal Miner” de Carla Greene, con ilustraciones de Audrey Williamson resta como evidencia del “desarrollo” humano y de que un libro para niños puede ser más impactante visualmente que muchos libros para adultos.









