Desde Rusia, con amor, el fotógrafo Evgeniy Sunik nos revela otro lado del quehacer pornográfico interviniendo imágenes tres equis y volviéndolas más interesantes de lo que son. Mediante collages, y el recorte de figuras y siluetas, las imágenes -antes explícitas- adquieren un nuevo significado y deleitan a nuestros ojos con una nueva, bella, composición y a nuestra mente con tanta sugestión.








