En el 2005, Alexander McQueen ya contaba con el clamor que sustenta en estos días pues desde entonces hacía pasarelas muy particulares. Era primavera-verano y para McQueen Sólo es un juego. Y es de ajedrez.
En un intento de ajedrez del futuro, McQueen exhibió sus excéntricas ropas a manera de piezas para dicho juego. Flores, camisones, y colores como el amarillo o tonos pastel mezclados con piel y harneses, fueron representación del poder, por un lado, y la vulnerabilidad que McQueen obtenía como diseñador de grandes ligas. Inspirado en películas como Picnic at Hanging Rock y ropa eduardiana para niños, los caballos y bordados tuvieron una marcada presencia. También el piso-tablero de ajedrez fue usado para exaltar diferentes estilos de atuendos para diferentes tipos de mujer. Sin embargo, creo que jugar con las piezas necesarias fue lo más notable: gran representación de los alfiles y de los caballos, o de la reina de las blancas y de las negras. Hasta las peones se veían muy bien.
Al final, el ajedrez de McQueen se juega un poco raro, pero, ¿qué no son así sus diseños?. Gran complemento en modelos de ajedrez para el post de Teie.
Les ponemos el yutubo, pero si desean verlo con mejor calidad y silenciosamente, vayan directamente al archivo McQueen.




