El ajedrez también es sumamente importante: las plazas locales suelen tener jugadores adeptos, en Mérida las parques de ajedrez y guayaberas son parte del paisaje. Así que, gracias a nuestro querido lector Portero, presentamos también la versión de Gabriel Orozco: Horses running endlessly donde, a diferencia de McQueen, Orozco representa que el ajedrez “no sólo es un juego“, es un acercamiento simbólico al universo y cómo funciona. Jugar a la filosofía.
También, parafraseando al autor, se trata de paisajes y micro-paisajes. Después de todo, el tablero es un espacio donde se paran y mueven reyes, reinas y caballos. El último, por su extraño comportamiento para avanzar es al que Orozco toma para su propio juego, donde sólo se baila en “eles”. O, como dijo Teie, se tropieza en L.



