Hace poco tuvimos la oportunidad de ver una copia restaurada de “El espejo” en la Cineteca Nacional. Aunque el subtitulaje dejaba mucho que desear, no cabe duda que poco importan los diálogos en una película donde la premisa principal consiste en dejarte hipnotizar por las imágenes y la magia inexplicable de Tarkovsky. Ésta es, por mucho, mi escena favorita, una de las mejores en la historia del cine.



