Charlotte Collin, artista visual francesa, nos invita a darnos una vuelta por su bazar de dibujos. Sin ideas complicadas de por medio y de manera intuitiva, estos trazos llegan a nosotros como huellas de ideas, caminos a desarrollar o simplemente porque estos dibujos tenían que ser. Y es así como hay que abordarlos, como migajas, parte del mapa de un proceso artístico. Fragmentos que parecen insignificantes pero en conjunto develan todo su sentido.










