Sus ilustraciones me recuerdan un poco a las películas del gran Tati por su estética antigua, inteligencia, sentido del humor y amor por los colores ocres -o mas bien el odio por el blanco-. Chad Hagen reside en Minneapolis; de su trabajo se recuperan grandes composiciones, collages y estructuras. Su obra es seria, sin duda, y su mente científica y estructurada, por eso va encotrando caminos tan matemáticos y soluciones tan claras.








